El Pitácuri una Tradición Decembrina que Mantienen Viva los Barrios Fundadores

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La colocación del Pitácuri es una tradición decembrina que mantienen viva los barrios fundadores de esta ciudad, la cual retomaron hace casi 13 años y que consiste en una serie de ceremonias relacionadas con el nacimiento del niño dios.
El arraigo de este ritual va más allá de la religión traída hace casi 500 años por los españoles, ya que existen paralelismos entre los relatos del nacimiento de Jesús y de Kurikaveri, la máxima deidad P’urhépecha.
En este año la comisión de colocar y encender el Pitácuri le corresponde al barrio de San Miguel, quien la recibió a su vez del de San Pedro y este, del barrio de San Juan Evangelista.
Se le da el nombre de Pitácuri a una estrella iluminada que se coloca generalmente sobre un poste de madera de hasta 15 metros de alto y precisamente el término Pitácuri podría traducirse al español, como “en lo alto”.
Aquí en Uruapan en el 2013 se instaló en un poste en la Huatápera , pero de ahí en adelante se ha colocado en diferentes capillas de los barrios. En poblados de la Meseta P’urhépecha, se continúa instalando en largos postes.
Dicha estrella se instala para evocar a la que según los relatos bíblicos guió a los Reyes Magos hacia el sitio donde nació el niño Jesús y aquí en Uruapan, va a cambiando de sede, rolándose entre ocho de los nueve barrios fundadores, ya que como en la mayoría de las ceremonias, no se toma en cuenta al antiguo barrio de Los Reyes, que se situó en lo que hoy son las colonias San José y Manantiales, al poniente de la ciudad.
El Pitácuri además es una tradición que va de la mano con la del arrullo del niño Jesús y la fiesta en honor de esa efigie el seis de enero, ya que la estrella se coloca antes del 24 de diciembre, generalmente el 23, tras la escenificación de una pastorela.
El 24 se lleva a cabo el arrullo, siendo que en esta ciudad existen dos ceremoniales de este tipo, el que se realiza con el niño Jesús de los barrios fundadores y el que se escenifica en la plaza central, también con la participación de dichos barrios.
Ya el seis de enero se lleva a cabo honor del Niño Jesús, Salvador de los barrios de Uruapan, ceremonia que antiguamente se conocía como el Niño Dios del Pueblo.
La efigie del Niño Dios que se ha venido utilizando desde hace casi 13 años es nueva, pero las investigaciones en torno a este ritual han revelado que la figura antigua aún existe y que la custodia una de las más antiguas familias del Barrio de San Juan Bautista. También se han descubierto manuscritos relacionados con este ceremonial.
De acuerdo a varios historiadores y a promotores culturales de los barrios, durante la invasión española, los religiosos que colaboraron en la misma, vieron que los antiguos P’urhépecha hablaban de que su dios Kurikaveri vino a este mundo nacido de una doncella y que vivió con los seres humanos.
Este paralelismo ayudó a insertar en la mente de las personas la idea de un salvador hijo de una virgen que había venido al mundo a salvar a sus habitantes de sus propios pecados.

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