En los matices, lo que se dice y lo que se oculta, está siempre la diferencia. Este miércoles sirvió para observar y comentar la que distingue al gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, del jefe de Gobierno de CDMX, Miguel Ángel Mancera.
La firma del Convenio de Colaboración entre las ciudades de México, Morelia, Guadalajara, Juárez, Durango, Parral y Colima, resultó ser el marco.
Hay que hacer un repaso de los hechos para saber dónde está parado cada quién con su cada cual. Otra vez: en las formas se encuentra el fondo. Veamos.
Mancera no quiere ser el candidato del PRD…
El jefe de Gobierno de Ciudad de México no tiene un pie fuera del PRD, ¡tiene los dos! Esas son las señales que envía. Y desde hace días, semanas, machaca en ellas. Ayer fue aquí en Morelia, la semana pasada en una entrevista con Joaquín Lopez Dóriga. Y así la lleva.
A los ojos y oídos de todos, deja ver que no le interesa ser el candidato presidencial del PRD, sino que el PRD se sume al proyecto que construye con el alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro, y al que han denominado “Cuarto Polo”. Su objetivo es alejarse de cualquier marca partidista y presentarse como una alternativa “ciudadana” y competir por los votos anti sistema, que cada vez suman más.
Así le funcionó a Alfaro, quien se hizo en el PRI, pasó por el PRD -bajo cuyas siglas obtuvo su primer triunfo en las urnas en 2009 en el municipio de Tlajomulco-; tres años después, compitió por primera vez por el gobierno de Jalisco, y en 2015, ya como “ciudadano independiente” pero usando el registro del partido Movimiento Ciudadano (MC) ganó la alcaldía de Guadalajara, desde donde apunta por segunda vez al Ejecutivo jalisciense en los comicios de junio de 2018, pues como se sabe en esa entidad se elige gobernador en la misma jornada de la elección presidencial.
De esos malabares también sabe bien Mancera. Para los comicios de 2012, fue postulado en CDMX por el PRD, por acuerdo de quienes entonces mandaban en el partido: Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard. De su mano, arrasó en los comicios.
Ya en el cargo, a Mancera poco le interesó el partido, del que siempre renegó y ha renegado militancia. A partir de los comicios intermedios de 2015, en que empezó a fraguar en serio su candidatura presidencial, ha pintado su raya a conveniencia, apoyado en una buena campaña en medios y en su “buena fama pública”.
Lo que esconde la bandera “ciudadana” del Cuarto Polo
Como sea, con ambos, en el PRD bien podrían decir: nadie sabe para quién trabaja. Alfaro, en su momento, le dio la espalda al sol azteca y a quien había sido su mentor, Raúl Padilla López, jefe político del Grupo Universidad; apoyado en una fuerte presencia en medios, hizo crecer su figura.
Mancera aún apuesta a que el PRD se sumará a su proyecto. Y cuando esto no ocurra, hará lo mismo que Alfaro…
¡Ah, la bandera ciudadana! ¿Para cuántos más alcanzará? ¿Cuánto más se escuchará en su nombre?
Así es de que el llamado “Cuarto Polo”, contra lo que muchos piensan y el propio Alfaro ayer se empeñó en desmentir, ya tiene candidato presidencial visible: Miguel Ángel Mancera.
A diferencia del resto de quienes buscan la candidatura “independiente”, ellos no batallarán con las reglas electorales: tienen el registro del MC a su servicio. Sus batallas serán por mantener y publicitar su perfil “ciudadano” y que a su proyecto se sumen el PRD y el PT.
¿Por qué ese empeño? Porque para ganar -lo saben bien- hace falta la estructura partidista, la organización y movilización territorial… Y las prerrogativas económicas que, sobre todo el PRD, tendrá en el 2018.
Cara a cara, Silvano deslizó la respuesta: no a las candidaturas por decreto
Descubiertas las intenciones de los cuartopolistas, el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, aprovechó el escenario de la firma del convenio de colaboración entre ciudades para hilvanar una muy puntual respuesta: no a los personalismos ni a los proyectos construidos a partir de candidaturas definidas como por decreto.
Sin tantos alardes, el mandatario michoacano fijó postura: hace falta, sin duda, un proyecto para la transformación nacional, una visión que le de viabilidad al país y asegure el desarrollo de las 32 entidades de la República.
Este es el momento en el que estamos, expuso, previo al inicio de las campañas de 2018: la construcción de un proyecto alternativo. Ya luego, en su momento, se verá quien es el candidato.
Y en cuanto al PRD… Silvano, desde su militancia fundadora, ha sido tajante: no ve a su partido como plato de segunda mesa; tampoco de rodillas, ni sumiso ni como como vagón de segunda clase.
Aquí se queda… ¡Aquí entre nos!








