A privilegiar el diálogo y a involucrar a toda la sociedad para continuar con el avance el estado, llamó en esta ciudad el titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSP), Juan Bernardo Corona Martínez, orador oficial del 152 aniversario luctuoso de los Mártires de Uruapan.
En esta ocasión por primera vez en por lo menos un cuarto de siglo, el homenaje luctuoso en recuerdo de los militares que lucharon contra la imposición de Maximiliano de Habsburgo, recobró la solemnidad que la ceremonia cívica perdió, cuando se convirtió en escenario de protestas y contra protestas.
Sin embargo el costo para la población fue muy alto, ya que los ciudadanos no pudieron rendirle tributo a los héroes sacrificados en la plaza que lleva su nombre y ni siquiera tuvieron acceso al primer y segundo cuadro de la ciudad, pues se instaló un cerco metálico y policiaco; pero además los comercios de la zona fueron instados a no abrir sus puertas, sino hasta después de concluida la ceremonia.
Esto ocasionó molestias y enojo entre la población, quienes reprobaron el hecho. Incluso comenzó a crecer una propuesta en el sentido de que tras el acto oficial la sociedad se organice y lleve a cabo una ceremonia sin la presencia de las autoridades que generan conflictos con su presencia.
Durante su intervención, Corona Martínez expuso que “No cederemos espacio alguno a personas o a grupos que atenten contra la soberanía o el estado de derecho”.
Pero además alertó sobre servidores públicos que sólo actúan por sus intereses personales y dijo: “Entendamos que la sociedad está cansada de políticos, indiferentes, insensibles, soberbios, que no escuchan y que no atienden. Que quieren dividir a nuestro estado y a nuestro país”.
Luego de agotar el programa del acto cívico se realizó ahí en la misma plaza, la entrega de la presea Mártires de Uruapan, en esta ocasión post mortem al benefactor de Uruapan, don Salvador Bernal Munguía, la cual fue recibida por los familiares del filántropo, que radican en esta ciudad.
Se recordó que el señor Bernal, como se le conocía, donó al pueblo de Uruapan, 17 hectáreas de terreno situado en una zona muy costosa, el tramo carretero Uruapan- Paracho, donde se creó el parque Bernal.
Pero también donó dos propiedades en el centro de la ciudad parar destinarlas a ser usadas como centro cultural y biblioteca. Lamentablemente estos inmuebles no sólo no han sido aprovechados, sino que están en el abandono, al igual que su colección de publicaciones.


