Las ZEE y el Estado de Derecho

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No está por demás advertirlo desde ahora y que a todos nos quede claro. Todos los análisis y diagnósticos que se han hecho coinciden: el éxito de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) no depende exclusivamente de la definición y aplicación de sus modelos aduaneros, arancelarios y fiscales; tan relevante como lo anterior es la seguridad de los bienes y de las personas, la aplicación de la ley, el combate a la corrupción y asegurarse de contar con legislaciones que trasciendan administraciones locales, partidos políticos y gobiernos federales.

Los variados estudios que pueden leerse sobre las ZEE en México y en el resto del mundo agregan otras condiciones y necesidades para el desarrollo de estos esquemas regionales de crecimiento económico, atracción de inversiones y generación de empleos: capital humano calificado -que lo miden a partir de los niveles educativos-, productividad laboral y plena coordinación entre los distintos niveles de gobierno.

Ahí están los muy diversos y grandes retos que tenemos enfrente. Y vale la pena mencionarlos hoy que se aprobará en el Congreso local la legislación estatal para declarar el puerto de Lázaro Cárdenas una de las cinco ZEE que se definieron a nivel federal el año pasado y a unos días de que el presidente Enrique Peña Nieto venga a la entidad a la declaratoria oficial.

Seguridad, paz social y combate a la corrupción

Sobre el entorno más propicio para la consolidación de una ZEE en México, el balance de un estudio hecho por el Centro de Investigación para el Desarrollo (Cidac) sostiene que se requiere un esquema “aduanero especial con acceso a insumos libres de aranceles e impuestos; inversión en infraestructura, e incentivos fiscales como la reducción y/o exoneración de impuestos corporativos (…) Todo en compañía de un sistema administrativo favorable y confiable”.

Pero no son los únicos desafíos; añade que la decisión de una empresa para invertir no sólo evalúa “los aspectos comunes del modelo de las ZEE, sino que toma en consideración características como el Estado de derecho, la seguridad, el capital humano disponible en las regiones, la productividad laboral y los requisitos regulatorios y burocráticos”.

Regularmente, solo cumplidas estas condiciones, esas empresas se establecerán, desarrollarán y paulatinamente establecerán metas de expansión.

Precisa también es en sus observaciones y conclusiones la economista por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Valeria Moy, quien sostiene que el modelo aprobado para las ZEE de Michoacán, Guerrero, Chiapas, Oaxaca y Veracruz resulta atractivo en tanto se traza disminuir la disparidad en el crecimiento de las regiones y contribuir al desarrollo de entidades rezagadas.

Sin embargo, agrega que todo esto implica la estrecha coordinación entre los tres niveles de gobierno y enfrenta problemas como la falta de infraestructura y la escasez de capital humano calificado.

En su análisis ZEE: ¿un paso al desarrollo? publicado en ‘Foreign Affairs. Latinoamérica’ de agosto del año pasado, la también presidenta de ‘México, ¿cómo vamos?’, agregó: la coordinación entre federación, estados y municipios resulta indispensable para que no haya duplicidad en trámites ni contradicciones.

Para que sea exitosa, la ZEE debe “tener un marco regulatorio claro, transparente y sencillo, que permita a las empresas no enfrentarse a monstruos burocráticos que además suelen venir aparejados con la corrupción”.

Remató la economista: “hay que tener siempre presente que una condición aun más relevante y necesaria, pero no suficiente, para permitir el desarrollo de estas zonas, es la aplicación de la ley, un Estado de derecho claro y funcional, sin el cual la convivencia social y el desarrollo de estas regiones no será posible”.

Un par de datos duros

Para la reflexión, el artículo de Moy aporta otros datos interesantes sobre el tema: la primera ZEE en el mundo fue la zona libre de Shannon, en Irlanda, creada en 1959. Dejo de existir como tal en 2005, rebasada por la unidad europea; su legado fueron cien empresas trasnacionales que generan 6 mil 500 empleos.

La Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial estima que hasta 2015 se podían contar alrededor de 4 mil 500 ZEE en 140 países, empleando alrededor de 66 millones de personas.

La mitad de esas ZEE no han tenido los beneficios esperados.

Si… Hay que ver los retos que tenemos enfrente. Y que a todos quede claro.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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