Gas LP y Tortilla Presionan Inflación

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En julio el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) presentó un crecimiento de 0.59% respecto al mes anterior, y con ello la inflación general se ubicó en 5.81%, con lo que acumuló cinco meses fuera del rango objetivo fijado por el Banco de México (Banxico) en 3.00% +/- un punto porcentual.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), los productos con variaciones de precios al alza que incidieron más en la inflación general durante el séptimo mes del año fueron el gas doméstico LP con un encarecimiento mensual de 5.77%; la tortilla de maíz con aumento de 2.39%; en tanto que el servicio de loncherías, fondas, torterías y taquerías se incrementó 0.78 por ciento.

Marcos Daniel Arias Novelo, analista de Grupo Financiero Monex, indicó que la inflación acumulada en los primeros siete meses de 2021 es de 4.04%, cifra que ya supera a lo observado en 2017, cuando la inflación alcanzó 6.77% al cierre de año.

De esta manera, el avance de los precios se ubica en una posición bastante incómoda para Banxico, pues dado que las tasas mensuales de los principales componentes no ceden, las expectativas para plazos más largos podrían verse afectadas”.

No obstante, destacó que la incertidumbre se mantiene elevada, pues el rápido aumento de los contagios de covid-19 en el país aumenta la probabilidad de que haya una ralentización de la demanda.

Alejandro Saldaña, subdirector de Análisis Económico de Ver por Más (Bx+), proyectó que la inflación interanual se desacelere en lo que resta del tercer trimestre, en gran medida por una base de comparación menos baja, así como ante la dilución del choque de demanda, asociado a la reapertura. Sin embargo, dijo que se mantendrá arriba del 5.00% a lo largo de 2021.

Explicó que este panorama enfrenta riesgos mixtos: a la baja, que la oferta de bienes y servicios se normalizarse antes de lo previsto, o que el repunte en los contagios de covid-19 lleve a la aplicación de nuevas medidas de distanciamiento social y ello debilite la demanda por servicios; al alza, que el rebrote del virus agudice las disrupciones en la oferta, episodios de volatilidad cambiaria por posibles ajustes antes de lo previsto en la postura de la Fed, o que las expectativas de precios se contaminen por la persistencia de los altos niveles de la inflación subyacente.