El presidente Donald Trump sopesa ponerle fin a un programa de la era de Barack Obama que protege a los jóvenes indocumentados de su deportación, pero solo después de darle al congreso estadounidense seis meses para encontrar un posible remplazo para la iniciativa, según tres funcionarios al tanto de las discusiones.
Los oficiales involucrados señalaron que Trump todavía podría cambiar de parecer, y algunos detalles básicos no han sido resueltos. Entre ellos el si los beneficiarios del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por su sigla en inglés) podrán renovar su estatus durante ese plazo de seis meses.
Ese periodo, que resultaría en una legislación que remplace a la orden ejecutiva de Obama, sería una concesión en respuesta a los pedidos de varios legisladores republicanos que le han pedido a la Casa Blanca que mantenga el programa.
La solución temporal es resultado de varias negociaciones silenciosas entre el equipo legislativo de Trump e integrantes del personal del presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, de acuerdo con un oficial con información sobre las conversaciones.
Sin embargo, los asesores legislativos reconocen que es poco probable que el congreso se ponga de acuerdo para un plan dado que un proyecto anterior en 2012 no pudo avanzar. No queda claro qué pasaría a los seis meses si el congreso no encuentra una alternativa.
El presidente Trump recibiría más consejos al respecto antes de un anuncio oficial de la Casa Blanca que está previsto para el martes.
La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, no respondió a preguntas sobre las negociaciones.
Un funcionario, que pidió mantener su anonimato al tratarse de discusiones internas, dijo que Trump tenía simpatía por los jóvenes migrantes apodados dreamers, muchos de los cuales solo conocen la vida en Estados Unidos y tienen pocas conexiones con sus países de nacimiento, pero que el Departamento de Justicia le había dicho que el programa de Obama no sobreviviría a una demanda en tribunales.
Varios fiscales generales han amagado con demandar al gobierno federal para que elimine DACA si Trump no lo hace para el martes. Sin embargo, John F. Kelly, el jefe de gabinete de Trump, le dijo a sus asociados que no veía de qué manera podría proceder una demanda encabezada por Texas cuando el estado todavía se recupera del huracán Harvey.



