De ganar una o más gubernaturas los candidatos de Morena están obligados a protestar lo mismo, y lo que menos deben atender es la insensata oferta que viene haciendo su dirigente, Andrés Manuel López Obrador, para ganar votos de quienes mantienen su reaccionaria oposición a la reforma educativa.
El llamado a la inconstitucionalidad que viene haciendo (antes en Oaxaca y Chihuahua, ayer en Veracruz) incluye el criminal regreso de la enseñanza pública a la facción impresentable del gremio magisterial: la CNTE.
Pese a su declarado juarismo, su lema “¡Al diablo las instituciones!” devino ahora en “¡Al diablo la Constitución!, porque es bien conocida su definición en su vida y su propuesta: ¡Al diablo todo aquel y todoS aquellos que no se humillen ni se sometan a mi voluntad!, incluidos sus hermanos carnales.
Lo bueno es que nadie en México se podrá llamar a engaño.