Las redes de agua potable de esta ciudad, sobre todo en la zona del Uruapan antiguo, datan de un siglo o más, por lo que las fugas existentes impiden que el agua que se distribuye a toda la zona urbana de los nueve manantiales existentes alcance a llegar a todos los ciudadanos.
De esto habló el director de Construcción y Planeación de la Comisión de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Uruapan (CAPASU), Francisco Juárez Talavera, quien explicó que se requiere de un sistema de macro medición para cuantificar dichas fugas y desactivarlas.
Puntualizó que “hasta hace poco no teníamos ningún control del gasto de agua que recibimos de los manantiales y lo tenemos muy limitado en cuanto a lo que suministramos a las casas y a los comercios”.
Pero con el programa de macro medición, “ya vamos a tener la medición precisa del agua que recibimos de los manantiales. Esto implica que en cuanto tengamos la infraestructura completa de medición de servicios o micro medición, vamos a saber cuánto recibimos, cuánto suministramos y cuánto estamos perdiendo”.
Indicó que “tenemos pérdidas muy importantes por fugas, la cual no la podemos cuantificar, porque nada más tenemos la entrada bruta sin medición y la medición al servicio. No sabemos exactamente cuánto es lo que se está fugando”.
“Ordinariamente, cuando localizamos alguna fuga ya expuesta, vemos el estado en el que se encuentran las tuberías y muchas de las ocasiones estamos renovando las redes, aunque sea parcialmente, porque un programa más amplio no se está pudiendo hacer”.
El estado de deterioro de esas redes, “provoca filtraciones que en algunos de los casos ni se perciben, pero está en una fuga continua, por lo que el líquido ya no le llega al usuario”.
Agregó que otro de los beneficios de la macro medición es que la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), ofrece estímulos para los organismos operadores del agua, cuando se tiene un importante porcentaje de eficiencia en la distribución de líquido.
El entrevistado explicó que las redes de agua, sobre todo en la parte más antigua de la ciudad, datan de fines del Siglo XIX y principios del Siglo XX, “aproximadamente” y que “originalmente la línea de conducción venía del parque nacional, Barranca del Cupatitzio y llegaba a donde se localizan los predios conocidos como La Cedrera”.




