El ex Gobernador Javier Duarte de Ochoa, rasurado y serio, fue extraditado de Guatemala a México para seguir su proceso judicial. Este sábado tendrá su segunda audiencia y se determinará si es vinculado a proceso por los cargos de lavado de dinero y delincuencia organizada, que la Procuraduría General de la República le imputa. Se prevé que en caso de que sea vinculado, Duarte de Ochoa lleve su proceso encarcelado.
Aunque aún no se determina a qué penal sería enviado el ex mandatario veracruzano, el Comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, dijo que es una posibilidad es el Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial (Ceferepsi) ubicado en Cuautla, Morelos, donde hay internos con desórdenes mentales y por ello talleres, zonas deportivas, recreativas, escuela y no existe la sobrepoblación.
Algunos medios nacionales han manejado, en las últimas horas, que Duarte de Ochoa está “enfermo”. Él argumenta que tiene ansiedad y depresión. El camino hacia una prisión cómoda parece empezar a allanarse.
El Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2016 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) le da al centro especial una calificación de 7.65, arriba del promedio de 7.21, lo que lo coloca en el quinto mejor sitio de reclusión entre los 19 centros federales evaluados, sólo por debajo de los cuatro establecimientos que conforman el Complejo Penitenciario de Islas Marías. Además, la instalación de 102 mil metros cuadrados está habitada por 288 interno-pacientes pese a tener una capacidad para 460.
El otro destino de Duarte puede ser el Centro Federal de Readaptación Social Número 1 “El Altiplano”, conocido como “Almoloya”, ubicado en el Estado de México. De ahí se escapó en 2015 el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, quien fue extraditado a Estados Unidos.


