Durante la sesión en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes, Ojeda consideró que, sin menoscabo de las nuevas tecnologías, tomar un libro y meterse de lleno en sus letras es equivalente al placer de introducirse en aguas termales.
“Los libros te acompañan tanto, a veces en momentos que uno tiene de soledad o angustia, he descubierto que algunas veces ausentarte de todo y tomar un libro y concentrarte a leer te da mucha paz”, dijo.
Recordó que ha visto con sorpresa cómo gente que nunca antes ha tomado un libro, ahora le agradece la lectura que en algún momento les ofreció y hasta les gusta leer.
Además de hablar a los presentes sobre lo apasionante que le resulta la lectura les mencionó lo gratificante de la experiencia de este tipo de programas del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).
Antes, leyó un par de fragmentos de la novela “El viaje”, de Pitol (1933), ante decenas de lectores y seguidores del Premio Cervantes de Literatura 2005.
Por separado, el actor, quien ha dado vida en la televisión a personajes como Porfirio Díaz y Emiliano Zapata, expresó su beneplácito por leer la obra del autor de obras como “El arte de la fuga, “El desfile del amor” y “Nocturno de Bujara”.
“Es un escritor que me encantó, a Sergio lo he leído desde que yo hacía teatro en La Casa del Lago, lo conocí y desde entonces admiro mucho su literatura, porque es uno de los escritores más inteligentes y audaces que tenemos”, indicó el actor, quien celebró además que Pitol se encuentre vivo.
Indicó que la obra literaria del veracruzano representa un gran legado, “como lo han hecho autores de la talla de Juan Rulfo, y otros grandes autores de las letras mexicanas. Es un escritor que habla mucho de las ciudades donde ha estado y es interesante porque no sólo se convierte en un escritor con imágenes literarias, sino geográficamente”, dijo a Notimex.
Las novelas de Sergio Pitol son ejercicios de estilo que, mediante un humor refinado y mordaz, ofrecen una mirada desencantada de la realidad, tales como “Trilogía del carnaval”, formada por “El desfile del amor” (1984), “Domar a la divina garza” (1988) y “La vida conyugal” (1991). De sus volúmenes de cuentos destaca “Nocturno de Bujara” (1982), con el cual obtuvo el premio Xavier Villaurrutia.