Las Fuerzas Armadas de México dan otro paso hacia la integración de una fuerza multinacional comandada por Estados Unidos: un contingente militar mexicano participó en las últimas maniobras militares ‘Bold Alligator’, que se llevaron a cabo en la costa atlántica estadounidense entre los pasados 10 de octubre y 5 de noviembre.
El objetivo de esos ejercicios, encabezados por la Armada y el Cuerpo de Marines estadounidenses, eran mejorar las operaciones militares conjuntas de los países que componen la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), además de sus fuerzas aliadas y otras naciones socias.
A pesar de que la Armada y los Marines de EE.UU. señalaron que deseaban probar y desarrollar su fuerza marítima y anfibia para proteger los intereses estadounidenses, un contingente militar mexicano participó en esos ejercicios tácticos y de desembarco casi en sigilo. Y es que en ese país latinoamericano se trata de un tema polémico.
Por muchos años, la sociedad y los diferentes gobiernos mexicanos consideraron que sus Fuerzas Armadas eran un Ejército de paz y solo entrarían en funcionamiento para defensa de la patria, nunca en operaciones fuera del territorio nacional ni mucho menos en acciones ofensivas contra cualquier país.
Además, siempre rechazaron ponerse bajo las órdenes de militares de otras naciones, en especial de EE.UU., un país que ha invadido México en tres ocasiones y le despojó de alrededor de 2,1 millones de kilómetros cuadrados, más de la mitad de su territorio original.


