La presencia de la mariposa monarca empatará con la llegada de las ánimas. Coincidencia que les valió uno de sus sobrenombres, “las muerteras”, como mensajeras de las almas del más allá.
A la mariposa monarca se le sigue la pista desde hace 29 años. Han sido casi tres décadas de un monitoreo anual para conocer cuál es el estado de su población y tener claves que permitan entender un poco más sobre su viaje migratorio que la lleva a recorrer 4500 kilómetros, desde el norte del continente americano hasta los bosques de oyamel del centro de México, donde pasa el invierno. Los más recientes datos de ese monitoreo anual son alentadores, pero también recuerdan que aún se está muy lejos de que la especie recupere la población que tuvo hace algunos años.
Durante la temporada invernal de 2021-2022, las colonias de mariposas monarca (Danaus plexippus) ocuparon 2.84 hectáreas de los bosques de oyamel de Michoacán y el Estado de México; un aumento del 35 % de la superficie que se registró un año antes.
Con todo y este incremento, aún no se logra alcanzar las 6.05 hectáreas que ocuparon las colonias de mariposas monarca durante la temporada de 2018-2019.





























