Precisó que solo se pudo identificar plenamente a dos de las víctimas, debido a que ninguno de los demás restos hallados en un rancho fue útil para su estudio, porque todos fueron calcinados y triturados.
Con tal conclusión, se da por terminada la búsqueda de los jóvenes.
¡Bingo!:
El problema del informe de Jesús Murillo Karam sobre Los 43 de Iguala no es la frase “verdad histórica” sino que, dándolos por asesinados y sus cuerpos calcinados, la PGR cometiera la pendejada de decir que seguiría buscando a las víctimas.
Eso alentó el sospechosismo, abrió las puertas al GIEI que rechazó el sitio de la hoguera y mantiene abierta la estéril búsqueda de los normalistas.