
Por lo menos unas siete familias que residen en la privada de Pradera, en pleno centro de la ciudad, siguen en peligro de ser aplastadas o electrocutadas, por culpa de un particular , cuya casa se derrumba.
Los afectados también piden apoyo de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pues en un muro de la construcción, que se ha estado viniendo abajo están los medidores y conexiones eléctricas, de las familias en riesgo. A veces al atravesar les han caído encima cables y han sentido el toque de la energía eléctrica.
Lo único que han hecho los propietarios de la propiedad riesgosa es acudir a decirles a los vecinos perjudicados que van a arrancar los medidores de los afectados.
Éstos últimos dijeron que a pesar de todo eso, no han podido lograr que sus medidores sean reubicados, ya que la CFE les habría dicho que los trabajadores de la paraestatal no pueden tocar dichos aparatos.
Pero tampoco pueden instalar nuevos medidorespara las familias, que tienen un año siendo afectadas por los dueños de la propiedad en ruinas. Sin embargo el problema con la energía eléctrica es el menor de sus conflictos.
Lo que está ocurriendo es que en la privada de Pradera, en el barrio de Santo Santiago, en el centro de la ciudad, hay una casa abandonada que se está desmoronando.
Dicha construcción que una vez fue de dos plantas y que ahora parece un enorme cascaron, se localiza a media privada. Las familias que viven al fondo de esta cerrada, tienen que atravesar por este inmueble que se está literalmente cayendo a pedazos y que aparte al estarse derrumbando ha dañado propiedades aledañas.
Sin embargo, los dueños de esta bomba de tiempo no la han demolido, sino que han dejado que se vaya desplomando sola, pero eso sí, ya han puesto en venta el terreno que ocupa y otra superficie vecina.
Por esta situación, las familias afectadas reiteran su llamado de auxilio a las autoridades municipales, a fin de que intervengan antes de que ocurra una desgracia, ya que temen que un día cualquiera, al transitar rumbo a sus hogares o al salir de ellos, lo que queda de la peligrosa construcción, se les caiga encima.
Dijeron que no pueden esperar a que alguien pierda la vida o salga lesionado, para que entonces sí las autoridades intervengan y se haga entrar en razón a los dueños de la propiedad riesgosa, para que se haga cargo de la misma.




























