La reforma aprobada hace unos días al Código Electoral del estado, privilegia los intereses de los partidos mayoritarios en el Congreso del Estado, quienes dejaron a un lado,no sólo a las expresiones políticas minoritarias, sino el interés general de la ciudadanía.
Así lo señaló la diputada local, Brenda Fraga Gutiérrez, quien expuso los errores y vicios de este código que sólo favorece a los propios legisladores y a sus partidos.
Dijo que en “general, se trató de un dictamen consensado entre los partidos mayoritarios en el congreso, en el que privilegiaron sus intereses, dejando a un lado, no sólo a las expresiones políticas minoritarias, sino el interés general de la ciudadanía que pudo haber contado, mediante esta reforma, con un Código Electoral que fortalezca la participación ciudadana, el fortalecimiento de nuevos mecanismos de representatividad más directa, y verdaderos mecanismos de control que fortalezcan la voz ciudadana sobre quienes deberían representarlos”.
“Como parte complementaria del dictamen en el que se aprobó la reelección, se sostiene la transgresión a la paridad de género en los espacios de representación popular, misma que se había logrado previamente”.
Destacó que “se dejó de nuevo fuera la revocación de mandato, como un mecanismo fundamental de contrapeso a los excesos en el ejercicio de los espacios de representación popular, lo que deja intacto el posible abuso por parte de gobernantes y congresistas, ahora con la posibilidad adicional de eternizarse con la reelección”.
A más de lo mismo, “se aprobaron violaciones al derecho fundamental de ser votado en el artículo 159, al impedir que un candidato se registre por más de un partido político en una contienda electoral, desconociendo los derechos de quienes forman parte de alianzas o coaliciones; situación que resulta inconstitucional”.
Por otro lado, “En el artículo 175 se suprimió deliberadamente poner los límites de sub representación que garantizaban la pluralidad en la composición de las diputaciones por representación proporcional, al quitar la posibilidad de que un partido, por el hecho de conservar su registro (con el 3% de la votación emitida) cuente con un diputado de representación proporcional, sujetando la distribución de dichos cargos sólo a las fórmulas de cociente natural y resto mayor, situación que beneficia a los partidos más grandes y propicia que queden sobre representados en el congreso del estado”.












