El Hígado, Subestimada Máquina de Trabajo

Facebook
Twitter
Pinterest
WhatsApp

Depura, procesa, produce, convierte, sintetiza. El hígado es una máquina de trabajo imparable, de hecho se considera que su número de funciones en el organismo, alrededor de 500, sólo es superado por el cerebro.

Está en constante comunicación con otros órganos, como pulmones, corazón y riñones. A pesar de su importancia, es uno de los órganos más desconocidos. Poca gente sabe siquiera dónde se ubica en el cuerpo.

Para hacer más gráfica su localización, el doctor Nahum Méndez Sánchez, Expresidente de la Asociación Mexicana de Hepatología (AMH) y de la Asociación Latinoamericana para el Estudio del Hígado (ALEH), comenta que podemos pensar en él como en una especie de triángulo que pesa alrededor de kilo y medio. Su vértice superior estaría situado en la glándula mamaria del lado izquierdo, mientras la base se ubicaría en la parrilla costal derecha.

En el hígado se depuran toxinas y aprovechan nutrientes. “Supervisa todas las sustancias que llegan al organismo. Realiza funciones de síntesis de variados compuestos como proteínas y formación de azúcares.

También elimina cosas que ya no le sirven al cuerpo, como el colesterol que se descarga mediante la bilis. Todos los medicamentos que consumimos, independientemente de la vía por la que lleguen al organismo (oral, rectal, subcutánea, etc.) llegan al hígado para sufrir una transformación, ser utilizados y eliminados”, afirma el especialista en hepatología y agrega que es por esto que cuando este órgano se ve imposibilitado para realizar sus tareas adecuadamente, varias funciones vitales del cuerpo se ven comprometidas.

Las enfermedades del hígado forman parte del grupo de mayor incidencia de muertes, tal como los padecimientos del corazón y la diabetes. El también investigador del CONACyT señala que en la población mexicana las enfermedades del hígado ocupan el cuarto lugar como causa de muerte, principalmente cuando sobrevienen las cirrosis hepáticas, ocasionadas por el consumo de alcohol y por las hepatitis crónicas de tipo viral, como la C y la B, las más frecuentes en México.