En junio de 1958, se reconstruía el Portal Matamoros en el centro de Uruapan, bajo la dirección constructora del Arquitecto Enrique Marín, y al iniciar los trabajos en este Portal, justamente en la esquina de 5 de Febrero y Álvaro Obregón, se empezaron a encontrar sendas Lajas de piedra en posición Vertical; lo que llamó ampliamente la atención de los constructores, en el sentido de cómo estaban colocadas. Enseguida a metros de distancia de estas primeras piedras, aparecieron los primeros vestigios de la tumba, consistentes en huesos humanos. Al continuar los trabajos, apareció un hermoso Besote de obsidiana, con un bellísimo Anillo de Oro y en el fondo, un extraordinario Mosaico de Turquesas. El Besote era una pieza qué, en la época Prehispánica, era usada por los altos Dignatarios y que se colocaba en un orificio del labio inferior. Situación que hizo pensar a los Arquitectos que estaban sobre una importante tumba Prehispánica.
Entonces, los Arquitectos informaron y mostraron las joyas encontradas al Ingeniero Eduardo Limón, que se emocionó al ver las piezas y su importancia. Más tarde se fueron a ver al Profesor Roberto Reyes Pérez, uno de los fundadores y directores de la Escuela Preparatoria Lic. Eduardo Ruiz, dependiente de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. El Profesor hombre culto y preparado, al ver las joyas Prehispánicas, considero que se estaba a punto de encontrar un gran hallazgo.
Después de saber el origen de las joyas encontradas el Profesor Reyes Pérez, consideró que era necesario informar al Instituto Nacional de Antropología e Historia para que se dieran cuenta de los trabajos. Después se fueron también a darle aviso al General Don Lázaro Cárdenas del Río, que en ese año era el Vocal Ejecutivo de la Comisión del Río Balsas, con sus oficinas en Uruapan, donde se le refirió el hallazgo, el vio las joyas y también considero que se estaba a punto de descubrir una gran tumba prehispánica. Y desde su oficina, el ex Presidente de la Nación habló a México, con el Director del Instituto Nacional de Antropología e Historia, que en ese año era el Ingeniero Eduardo Mezquina, a quien el General le refirió los datos del naciente hallazgo prehispánico en el centro de Uruapan. De tal manera que el Ingeniero Mezquina, dio la orden de que inmediatamente un grupo de Arqueólogos y Antropólogos encabezados por José Luis Lorenzo, que era el jefe del Registro de la Propiedad Arqueológica Nacional, para que junto con el Ingeniero Eduardo Perellon, Jefe de la Zona Arqueológica de Michoacán, se trasladaran a Uruapan para que se trabajara en el descubrimiento total de la tumba.
Para el caso, se encargaron de hablar con el Sr. Calvillo dueño del predio del portal, para que les diera el permiso para realizar los trabajos de excavación, para lo cual los dueños accedieron gentilmente, dando todas las facilidades para que se trabajara ampliamente en este descubrimiento histórico. Días después llegaron a Uruapan los Arqueólogos y Antropólogos y se pidió el resguardo Militar, para la seguridad de las excavaciones y se procedió a continuar con los trabajos de investigación y excavación, los cuales duraron tres semanas. Al continuar los trabajos se encontraron dos esqueletos en posición de Cubilo dorsal, lo que según los expertos correspondían a los de un dignatario o Rey y al de su Mujer. El Besote anteriormente encontrado, era parte de la ofrenda del Personaje. Después se encontró la siguiente Rica ofrenda: Un Pectoral tallado en Cristal de roca con incrustaciones de Zafiros.
El hallazgo de una tumba prehispánica en el centro de Uruapan en 1958 Un Cíngulo (Cordón) de Oro macizo también con Pedrería. Un collar con siete Ranitas de oro, con la técnica de la Cera perdida, que es la más avanzada en la fundición para las Obras de Arte.
Una bellísima vasija de Filigrana de cobre, de tres patas, en forma de cascabeles.
Una serie de sencillos anillos y cascabeles de cobre. Una serie de Agujas cuadradas, de cobre envueltas en vestigios de ricas telas, lo que hace suponer que la mujer se dedicaba a los Textiles.
Orejeras de jade, collares de concha, conchas y cristal de roca.
Y una importante cantidad de Cera policromada. Esta ofrenda fue expuesta a la ciudadanía uruapense, por diez días en la Huatápera. Y cabe destacar aquí que en ninguna parte del estado de Michoacán se ha encontrado una tumba-ofrenda de un personaje purépecha como aquí en Uruapan.
Ahora bien, pero las tres primeras piezas que son las más bellas y valiosas de la Ofrenda, se las robaron los del Ayuntamiento, con los movimientos que hicieron de la Ofrenda, y el resto si la llevaron para su Exposición en el Museo Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México.
Al finalizar los trabajos, los expertos consideraron que se trataba de la tumba de un gran dignatario Purépecha, que estuvo en la base de una Yácata, que en el siglo XVI fue destruida por los conquistadores españoles con otras que había en éste Centro de Ceremonial.
Entierro que fecharon hacia el año de 1440. Llama la atención que esta tumba, estaba en la parte más alta del centro ceremonial, o gran explanada del centro de Uruapan. Cómo dando a entender que los personajes estaban viendo todos sus dominios.
Además los expertos establecieron, que el centro de Uruapan fue un lugar ceremonial Prehispánico, en la Época del Rey Tariacuri, y que tuvo edificios o Yácatas. Ahora bien, dos cuadras hacia abajo de este lugar, donde fue encontrada la Ofrenda, pasa un rio que antiguamente era de Aguas cristalinas, donde a su lado existían Manantiales y Ojos de Agua, donde se considera que existieron Asentamientos humanos de Comunidades Indígenas Purépechas, mucho antes de la llegada de los españoles a estas tierras; porque en excavaciones que se han realizado aquí por Trabajadores de la construcción para arreglar diferentes casas cercanas a este lugar, se han encontrado Monolitos, Utensilios, Armas y muchos objetos más de Piedra y Jade, que demuestran la existencia de que aquí vivieron junto al Río, comunidades Indígenas hacia el año de 1440, en toda esta área de la segunda y tercera calle de Obregón en el centro de Uruapan.






