Dinámicas para descubrir “la maravilla de lo ordinario” se realizan con jóvenes y grupos que así lo soliciten, en el Ecocentro del Cupatitzio, una reserva natural sustentable que dirige el presidente de la asociación ambientalista, Viva Natura, Juan Manuel Madrigal Miranda.
Se trata de un lugar situado en tres hectáreas, rodeado por más de 50 hectáreas boscosas del ejido de Zumpimito, en donde todavía hay fauna y flora.
Ahí el activista ambiental y también sicólogo, con una trayectoria de décadas, trabaja con jóvenes que participan en dinámicas y ejercicios “que les pongo a hacer a los jóvenes para que desenajenen su percepción y descubran la maravilla de lo ordinario; ver los manantiales, las flores, los perfumes, las texturas de las plantas, los insectos, los olores y los sonidos”.
“Cuando los induces mediante técnicas de sensibilización y afinación de la percepción se fascinan.
Es muy importante enseñarle a la gente a que escuche y a que descubra que la paz y la serenidad es un gran placer; el sentir el viento en nuestra piel y el canto de los jilgueros”.
Dijo que está invitando a diversas escuelas para que sus alumnos participen en este tipo de actividades, porque “están demasiado encerrados en las escuelas. Yo estoy en centros educativos y me consta que se ponen neuróticos de estar enclaustrados”.
Comentó que el entrar en contacto con la naturaleza se conoce en países avanzados como baños forestales y que se sustentan en tesis como las del sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman, quien hablaba de una sociedad o de una modernidad líquida, que tiende a desbordarse.
Indicó que el contacto con la naturaleza nos sana físicamente, mentalmente y espiritualmente y que por eso en las naciones desarrolladas se está redescubriendo el beneficio de caminar por el bosque, de despercurdir nuestros pulmones y organismo; conocer lo natural y defenderlo, porque solamente se ama lo que se conoce.
También apuntó que “hay una relación muy profunda entre como tratamos a las mujeres y a la naturaleza”.










