Actualmente, la Tierra está en la trayectoria de cuatro eyecciones de masa coronal (CME) provenientes del Sol. Estas CME son como «ráfagas» de plasma y campos magnéticos que se disparan al espacio cuando hay erupciones solares.
Cuando estas partículas cargadas interactúan con la magnetosfera terrestre, pueden desencadenar tormentas geomagnéticas que se manifiestan como auroras polares, como las que se vivieron en el mundo el pasado 10 de mayo.

















