¿Cuáles son los elementos que no deben faltar en tu ofrenda de día de muertos?

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El Día de Muertos es una tradición mexicana que honra a los difuntos, se pone una ofrenda a los seres queridos de cada persona que murieron, con la intención de dialogar una vez más con ellos, esta tradición se encuentra inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

El altar de Día de Muertos está compuesto por elementos básicos cuyo valioso significado lo ha convertido en una de las partes más importantes de la celebración de muertos. Ésta se lleva a cabo gracias a que, según se cree, las ánimas regresan a disfrutar los platillos, a probar la fruta y a contemplar la flor de cempasúchil que se les ofrece.

De esta forma, vivos y muertos se reencuentran en una dimensión que les permite convivir. Cabe mencionar que las ofrendas se colocan en una mesa con dos niveles que simbolizan el cielo y la tierra. Si es de tres, se les añade el purgatorio. Las más grandes son de siete niveles y representan los pasos para llegar al descanso eterno.

Calaveritas de azúcar: suelen elegirse de diversos sabores, colores y tamaños. Incluso, las medianas hacen alusión a la muerte siempre presente, las chicas son dedicadas a la santísima trinidad y la grandes al padre eterno.

Pan: se trata de otro de los alimentos más populares de las ofrendas y es considerado como uno de los elementos más preciados. En cuestión de religión significa el “cuerpo de cristo”. Su origen se relaciona con la gastronomía de las fechas católicas de los fieles difuntos.

Veladoras: en una ofrenda no pueden faltar las velas, las cuales se representan como la luz para alumbrar el camino de las ánimas. En los hogares suelen colocar una en representación de cada difunto.

La sal: es considerado un elemento de purificación, según la creencia se debe colocar en los altares para que el alma del difunto no se corrompa en su viaje de ida y vuelta desde el más allá.

Flores: de colores peculiares y especiales, las flores en las ofrendas suelen transmitir alegría y en algunos estados suelen dehojarlas para formar un camino desde las afueras de la vivienda hasta el altar. Las más comunes son las flores de cempasúchil, que náhuatl significa “20 flor”; efeméride de la muerte. Según los antepasados, las cempasúchil eran plantas curativas, pero como se utiliza para adornar los altares se dice que con el tiempo la flor fue perdiendo sus poderes curativos.

Agua: el líquido transparente simboliza también la pureza del alma. De acuerdo con diversas creencias, el agua se ofrece a los seres queridos para calmar su sed, luego de un largo recorrido y fortalecer su regreso.

Comida: desde el tradicional mole, tamales, dulces y otros suculentos platillos se preparan para los fieles difuntos, pues su objetivo principal es deleitar al ánima que nos visita.