Con el tiempo, esta innovación podría implantarse en humanos, restituir funciones biológicas perdidas y ser utilizada para favorecer la creación de tejidos, como hueso en un paciente que haya perdido parte de la mandíbula.
Para ello, se implantaría un andamio de colágena sembrado con osteocitos que, al reproducirse y migrar, formarían la estructura ósea faltante. También permitiría reparar tanto las vías biliares (usualmente obstruidas y deterioradas por piedras formadas en la vesícula) como la uretra (con frecuencia afectada por accidentes o tumores).
Cristina Piña Barba, del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM, es la encargada de proveer el bloque de colágena, obtenida a partir de una matriz de cóndilo (protuberancia redondeada en la extremidad de un hueso que encaja en el hueco de otro para formar una articulación) de bovino, registrada ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial como Nukbone.